Cuando el Dépor jugaba la Champions

Probablemente, uno nota que se hace mayor de varias formas. En el momento en que tus amigos empiezan a tener hijos y tú sigues siendo un trabajador en condiciones precarias; notas el devenir cuando el sabor del tabaco te es indiferente pero necesitas seguir agarrado a un filtro mientras las dudas aumentan acerca de todo; o cuando pones el cedé que escuchabas “no hace tanto”, te dices, y que sabía a la chica que tenía afición por los martini.

En cualquier caso, todo queda lejos, cada vez más, y la infancia está sumergida bajo un soplo de irrealidad. Etapa en la que salías de clase en invierno y te ibas directo a casa a merendar y a hacer los deberes porque la guinda llegaba en la hora mágica de la Champions League: las nueve menos cuarto. Y aprendías geografía, porque tu equipo, fueses o no de A Coruña, el Deportivo, tu Dépor, había jugado ya la previa con el Rosenborg y te imaginabas a vikingos; porque en la liguilla te tocaba el Lille y la Revolución Francesa te hacía fraternizar con los seguidores franceses; o porque el Olympiakos jugaba en la misma ciudad del Partenón mientras dialogabas con Platón y Aristóteles acerca del bien, la verdad y la belleza del fútbol a esa hora. (Artículo completo en Drugstore Magazine)