«El libro de imágenes», de Jean-Luc Godard

«Yo no hago películas, hago cine» es la idea expresada por Jean-Luc Godard cuando se le cuestiona por su quehacer artístico ―y que puede apreciarse a lo largo de toda su trayectoria―. No hace falta señalar las innovaciones técnicas que aportó, como el tratamiento del raccord o los movimientos sin trípode, por poner dos ejemplos. Tampoco puede subsumirse bajo una mera categorización de sus distintas etapas cinematográficas. No es solo un personaje clave dentro de la nouvelle vague, o alguien que se le aleja del cine narrativo y pasa a hacer un cine de corte político (que no meramente panfletario); ni tan siquiera un experimentador a nivel visual, estético y técnico. Tampoco puede decirse, haciendo epojé, que es el autor de obras como A bout de soufflé, Vivre sa vie, Un film comme les autres, Sauve qui peut (la vie), Le mépris, Tout va bien… Su posición va más allá. Godard planea sobre cine, lo venera y lo violenta, lo cuida y lo agita.

En su última obra, El libro de imágenes (Palma de Oro Especial en el pasado Festival de Cannes), sigue esa vía abierta con la monumental Histoire(s) du cinéma (1988-1998), y, quizás, con una cierta continuidad con Ici et ailleurs (1976). (Texto completo en Cuatro Ojos Magacín)

Entrevista a Andrés Goteira por el estreno de su opera prima ‘Dhogs’

Andrés Goteira: «Si al espectador no le ocurre algo por dentro, no le puedo hacer preguntas»

El 16 de abril de 2017, Andrés Goteira y su equipo de confianza se preparaban para viajar a Buenos Aires para estrenar su ópera prima, Dhogs, en el Bafici. Desde ese día, han sido múltiples las proyecciones por diferentes festivales, desde Sitges al FrightFest Film Festival de Londres, pasando por los festivales de São Paulo, Estambul o Bruselas, entre otros.
Acompañando a los visionados, llegaron (y siguen llegando) los reconocimientos y premios para una película que muestra su calidad pase tras pase. Consiguió trece Mestre Mateo, premios de la Academia Galega do Audiovisual, entre los que destacan mejor película, mejor dirección y mejor guion. Además del premio a Mejor Largometraje en el Festival Split de Croacia y en el Festival Nocturna de Madrid, recientemente ganó el Premio de la Crítica en el BIFFF de Bruselas. A pesar de todos estos logros, el equipo de Dhogs busca más, y la película los posibilita por su hipnotismo. En Cuatro Ojos Magacín hemos hablado con su director y nos ha quedado una conversación referencial y circular. (Entrevista completa en Cuatro Ojos Magacín)

‘El autor’ de vida o de novelas

Una de las maravillosas cosas que provoca el cine, al igual que la literatura, la música o cualquier tipo de actividad artística, es la capacidad que tiene para hacer volver a surgir ciertos retazos de nuestra vida, ya fuesen momentos pasados, ilusiones o engaños. Así, el viernes pasado, al salir del cine, no podía sacarme de la cabeza a un compañero de los últimos años de instituto, al cual casi tenía olvidado; de hecho, tan solo recordaba su mote, y hasta el sábado no pude saber cómo se llamaba exactamente.

Este compañero dedicaba mucho de su tiempo a pintar. Quería ser pintor a toda costa, cuando muchos no conocíamos a algunos pintores, él era capaz de hablarte no solo de sus obras, sino de cómo había sido el proceso de creación: qué situación había llevado al artista en cuestión a pintar, cómo conseguían los materiales, sus horarios, las adicciones que tenían y cómo influían, etc. Nos quedábamos asombrados por la cantidad de conocimiento que tenía de las obras. Y, después de contarnos todos aquellos detalles, soltaba un lacónico “pero lo que importa, lo que queda, es la obra”. (Texto completo en Drugstore Magazine)

‘Los ojos de Greta Garbo’ de Manuel Puig

Hace un par de días me estaba tomando una cerveza con un buen amigo que se dedica a la docencia. A pesar de que las materias que imparte no tienen nada que ver con el cine, todo en su vida gira en torno a esa gran pasión. Así, cuando quiere describir a alguien o resaltar algún tipo de actitud, generalmente lo hace recurriendo al séptimo arte. Sus últimas descripciones han sido las siguientes: «Tengo un alumno que casi no habla, todo en él se describe con sus actos. Me recuerda a Jonnhy Boy». Y también: «La chica de la que te hablé el otro día, la alumna rubita, cuando dices algo que se sale del discurso, saca una mirada como la de Marine Vacth en Jeune et Jolie», por lo que no es de sorprender que, cada vez que aparece publicado un libro que tiene relación con el cine, se emocione y corra a por él.

Es posible que una de esas perlas que aparecen de vez en cuando en los estantes de las librerías sea Los ojos de Greta Garbo (Alfabia, 2017), de Manuel Puig. Se trata de un libro que consta de siete relatos escritos en italiano (Texto completo en Cuatro Ojos Magacín)

El otro lado del día a día

La historia del ser humano se puede resumir, de una forma vaga y rápida, como la lucha de unos individuos contra otros. Claro está que dicha lucha se puede desempeñar de maneras muy diversas y métodos muy diferentes. De esta forma, cada acto se puede entender que es una posición política, por lo que las acciones que pueden provocar un acto más directo en la realidad no tendrían que tener necesariamente una mayor carga política que aquellos otros actos que se dedican a, por ejemplo, describir un estado de cosas.

Cuando Julio Cortázar se marcha a Nicaragua en los años ochenta con la idea de dar cuenta de los hechos que allí suceden, su herramienta para promover un cambio es su máquina de escribir. Busca estar presente en el conflicto para poder contar lo que allí ve (y así quedó reflejado en Nicaragua tan violentamente dulce). (Artículo completo en Drugstore Magazine)

El final de ‘El eclipse’ de Antonioni

 

Las pequeñas batallas cotidianas con las que se configura nuestro día a día están repletas de rituales perfectamente acompasados y milimetrados. Así, nos levantamos a una hora determinada, le damos las tres vueltas de siempre al mechero con dos dedos después de encender un cigarro o visitamos las páginas web en un mismo orden. Todo de una manera automática, inconsciente. De esta forma construimos una minúscula poética de la existencia.

Pero, en cualquier momento, el objeto más insignificante, el que lleva casi más tiempo que nosotros en esa mesa que utilizamos todos los días; o la acción más corriente que hace, y ha hecho, nuestra amiga durante tantos años, se revela como algo que no somos ni capaces de saber, no ya si nos gusta o no, sino cómo ha llegado ahí o cuál es la causa de ejecutarlo: desvela una sombra oculta en su misma diafanidad: se muestra como algo extraño. (Artículo completo en Drugstore Magazine)

Contemplación, escucha y ‘Paterson’

En pleno invierno, hay días en los que la niebla no se levanta en todo el día, lo que hace que la realidad adquiera un tono plateado. En esas jornadas, releo fragmentos de obras con el fin de encontrar alguna frase o palabra que adquiera un nuevo sentido por el reflejo de la luz de la calle.

A veces, me topo con algún destello iluminador que hace que tropiece y vuelva la mirada a la calle, quieta. Y me pongo a pensar en la velocidad cotidiana de nuestras vidas: las idas, las venidas, los caminos a medio hacer, que son mayoría. El camino y sus impedimentos; y pienso en que debería hacer un recuento —demencial— de los momentos en los que he tropezado, anotarlos uno a uno. Y entonces, me acuerdo de Paterson, de Jim Jarmusch. (Artículo completo en Drugstore Magazine)