‘El autor’ de vida o de novelas

Una de las maravillosas cosas que provoca el cine, al igual que la literatura, la música o cualquier tipo de actividad artística, es la capacidad que tiene para hacer volver a surgir ciertos retazos de nuestra vida, ya fuesen momentos pasados, ilusiones o engaños. Así, el viernes pasado, al salir del cine, no podía sacarme de la cabeza a un compañero de los últimos años de instituto, al cual casi tenía olvidado; de hecho, tan solo recordaba su mote, y hasta el sábado no pude saber cómo se llamaba exactamente.

Este compañero dedicaba mucho de su tiempo a pintar. Quería ser pintor a toda costa, cuando muchos no conocíamos a algunos pintores, él era capaz de hablarte no solo de sus obras, sino de cómo había sido el proceso de creación: qué situación había llevado al artista en cuestión a pintar, cómo conseguían los materiales, sus horarios, las adicciones que tenían y cómo influían, etc. Nos quedábamos asombrados por la cantidad de conocimiento que tenía de las obras. Y, después de contarnos todos aquellos detalles, soltaba un lacónico “pero lo que importa, lo que queda, es la obra”. (Texto completo en Drugstore Magazine)