Kafka en Madrid

Hace exactamente un año, estaba recogiendo las cosas para hacer una nueva mudanza. Dejaba Madrid para irme a Granada. Era el mes de junio y los días eran muy agradables, soleados y calurosos. Atrás quedaban unos días en los que había llegado a la península una ola de calor africano y que hacía insoportables los días. Había que tener las ventanas abiertas todo el día y solamente de noche era cuando se podía salir a dar una vuelta sin peligro de sufrir una lipotimia o algo similar. Las autoridades municipales recomendaban no salir de casa en horas donde los rayos del sol tenían más fuerza. (Relato completo en Drugstore Magazine)